«Queremos justicia, no puede ser que una ciudad como Buenos Aires con tantas cámaras todavía no dé con la persona, queremos justicia», dijo la esposa del ingeniero asesinado, en la puerta de la casa funeraria Lestrade, situada en 3 de Febrero 737, en la localidad bonaerense de San Fernando, donde desde la tarde se velaban los restos de la víctima.
La mujer, junto a Fernando Barbieri, hermano del hombre asesinado, agradeció «a toda la gente» que le «escribió por las redes», entre ellas Elsa, «la chica que asistió a Mariano» mientras estaba agonizando en la heladería Cremolatti, a la que agradeció «eternamente».
«Mariano era un loco lindo que le encantaba la vida, era tan bueno que pensaba que no había maldad, así salió a Palermo a caminar. Fue a hacer una meditación de la luna y terminó apuñalado por un hijo de puta», afirmó Maricel, quien agregó: «No tenía nada, tenía un celular de mierda todo roto porque había ido en pantalón y remera».
En ese sentido, la esposa del ingeniero pidió que el crimen «no quede en la nada».
«Siempre lo escuchamos en la televisión y hoy nos tocó a nosotros. Mariano y yo teníamos un bebé de dos meses. Mi bebé se quedó sin papá. Mariano no se resistió, estoy segura, no llevaba nada. Que no quede impune», concluyó entre lágrimas.











