La crisis que generó el presidente Javier Milei con sus políticas no tiene techo. En el último año, se perdieron 147 mil empleos formales menos y se generaron 132 mil nuevos puestos informales en Argentina, un evidente retroceso. Además, este fenómeno agrava la desigualdad en el acceso a beneficios laborales y plantea serios desafíos para el sistema previsional argentino, que se ve comprometido por la falta de aportes jubilatorios.
Sectores en crisis
Los sectores más afectados incluyen el servicio doméstico, donde solo 474 mil de los 1.580.000 trabajadores están registrados, dejando al 70% en la informalidad. En la construcción, 60% de los trabajadores no están registrados, mientras que en la agricultura, el 58% de los 825 mil empleados también carecen de formalidad.
Los servicios sociales y de salud privados, así como «otras actividades de servicios comunitarios, sociales y personales», presentan también tasas alarmantes de informalidad, con más del 50% de sus trabajadores sin registro.
Un desafío para el sistema previsional
La creciente informalidad laboral no solo afecta a los trabajadores, sino que también representa un serio desafío para el sistema previsional argentino. Con menos aportes al sistema, el financiamiento de las jubilaciones se ve comprometido, lo que podría llevar a futuras reformas necesarias para garantizar su sostenibilidad.
Aunque algunos sectores, como la pesca y la explotación de minas, presentan niveles más bajos de informalidad, la magnitud del problema es tal que ningún sector está exento. La situación actual requiere atención urgente para revertir la tendencia y proteger a millones de trabajadores en el país.











