La interna que marca la plana de poder del Gobierno atravisa a las nuevas designaciones de las últimas horas con las que el oficialismo aspira a motorizar la comunicación y oxigenar a la administración.
Ocurrió el viernes con el diputado Adrián Ravier, que deberá pedir licencia en la banca para asumir al frente de la Vocería Presidencia, y se repitió este lunes con el nombramiento de Fabián Fernández al frente de la Secretaría de Prensa.
Si bien Ravier fue nombrado por el presidente Javier Milei, desde los dos vértices del Triángulo de Hierro echaron a correr versiones relativas a las características que motivaron la elección.
Desde el entorno de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, precisaron que el nombramiento buscó elevar el perfil del pampeano rumbo a las elecciones provinciales de 2027 para que se convierta en el candidato de La Libertad Avanza y le dispute la provincia al peronismo Sergio Ziliotto.
«La jugada es karinista. Lo quiere de gobernador en La Pampa», sostuvieron del entorno de la menor de los Milei.
Sin embargo, cerca del asesor presidencial, Santiago Caputo, rechazaban el plan electoral y postulaban que le mandatario tomó la decisión estrictamente en función del perfil economista que encarna.
«Es economista, serio y formado. Este Gobierno tiene éxitos económicos todos los días que están pasando desapercibidos por lo que necesitamos a alguien que pueda comunicarlos y ponerles cara», sostuvieron respceto del titular académico de la Fundación Faro.
Con el enroque entre el exPRO Fabián Fernández y Javier Lanari, hasta entonces número dos del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en la Secretaría de Prensa pasa algo similar.
Si bien hay quienes aseguran que el consultor ganó terreno en el organigrama del Estado con el nombramiento del entonces gerente de Prensa de YPF, en Casa Rosada sostienen que fue el propio ministro coordinador el que le acercó el nombre de la menor de los Milei durante una reunión que mantuvieron el pasado juves.
«No estaría designado si no reportara a Karina», precisó un ladero de la funcionaria.
Lo cierto es que las diferencias en la cúpula parecen expandirse mientras el mandatario sortea las tensiones y hace equilibrio entre sus principales colaboradores.











