En las vísperas de la semifinal de la Selección contra Inglaterra, el presidente Javier Milei protagoniza reuniones de trabajo en la quinta de Olivos, desde seguirá el cruce del que saldrá el finalista del Mundial 2026 que concluirá el próximo domingo.
El mandatario -quien se autodefine bilardista– prefiere disfrutar de los partidos de fútbol con poca concurrencia, y lo hace acompañado de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.
Fanático de Messi y defensor a ultranza del técnico campeón del mundo, Lionel Scaloni, el libertario anticipó que si la Selección lograse pasar de fase y consagrarse campeón, pondría a disposición la Casa Rosada para los festejos.
«Cuando los jugadores vayan, para que no tengan interferencia política, ese día la vacío. Yo me quedaría en Olivos. Hasta me tomaría el trabajo de convencer a mi hermana de que no vaya a trabajar», afirmó en declaraciones a El Observador, y completó: «La pongo a disposición del plantel, que la usen sin ningún tipo de problema, sin interferencia política. No tengo nada que hacer en esa foto. No soy digno de estar. Los que ganan los partidos en la cancha son ellos«.
Pese a las críticas a las provincias que decretaron feriados por instancias mundialistas, en Casa Rosada no descartan la posibilidad de un eventual asueto si es que la Argentina se convierte en bicampeona mundial. No obstante, aferrados a las cábalas, prefieren ni hacer mención directa al tema.
Con el mandatario recluido en la residencia presidencial, por estas horas, los pasillos de Balcarce 50 son un desierto. No hay funcionarios en los despachos y solo los empleados de la casa se encuentran en funciones.
Sin embargo, en el oficialismo aclaran que pasado la cita deportiva, el Presidente volverá a su trabajo como lo hizo en el cruce contra Egipto. Al término del cardiaco partido, en el que la Selección se impuso 3 a 2, recibió a los ministros Luis Caputo (Economía) y Federico Sturzenegger (Desregulación y Transformación del Estado) y al titular del Banco Central, Santiago Bausili, para avanzar en la redacción del proyecto de ley que modifica la carta orgánica del organismo.
El pasado martes, varios miembros de la mesa política seguían con atención el desenlace abierto entre España y Francia, e incluso se escucharon algunos gritos de gol en varias oficinas.











