Cinco de los ocho rugbiers que llegaron a juicio acusados por el crimen de Fernando Báez Sosa, el estudiante de derecho que hace tres años fue asesinado a golpes a la salida de un boliche de Villa Gesell, fueron condenados a prisión perpetua.
El fallo fue dictado por el Tribunal Oral en lo Criminal 1 de la ciudad bonaerense de Dolores, integrado por los jueces María Claudia Castro, Emiliano Lázzari y Christian Rabaia.
Los magistrados entendieron que Máximo Thomsen (23), Ciro Pertossi (22), Enzo Comelli (22), Matías Benicelli (23) y Luciano Pertossi (21) son culpables del delito de «homicidio doblemente agravado por alevosía».
En tanto, Blas Cinalli (21), Lucas Pertossi (23) y Ayrton Viollaz (23) fueron declarados partícipes secundarios del mismo delito y condenados a 15 años de prisión.
En medio de la lectura del fallo, Máximo Thomsen se desmayó y tuvo que ser asistido en el lugar, situación que obligó a los jueces a suspender la lectura del fallo y desalojar la sala por unos minutos.
Los ocho asesinaron a golpes a Báez Sosa a la salida del boliche «Le Brique», luego de un incidente previo en el interior del local entre algunos de ellos y el grupo de amigos de la víctima.
En sus alegatos de cierre, tanto los fiscales Juan Manuel Dávila y Gustavo García como los abogados Fernando Burlando y Fabián Améndola, quienes representan a los padres de la víctima en calidad de particulares damnificados, consideraron acreditada la responsabilidad penal de los imputados.

En la acusación sostuvieron la figura del homicidio doblemente calificado, en concurso ideal con «lesiones leves», por los golpes sufridos por amigos de Báez Sosa que intentaron ayudarlo.
El particular damnificado precisó además, a partir del análisis de imágenes realizadas del hecho, que tras la expulsión de ambos grupos de «Le Brique» hubo un «acecho» a Fernando que duró poco más de siete minutos, y a partir de las 4.44.30 del 18 de enero, se produjo el ataque, que duró 45 segundos, hasta que a las 4.45.15 los acusados «consuman el homicidio».
El defensor de los imputados, Hugo Tomei, consideró por su parte en su alegato que todos ellos deberían ser absueltos por la «incongruencia» entre la acusación original y la planteada por la fiscalía al momento de pedir la pena, y tras el fallo adelantó que apelará la decisión del tribunal.

Los acusados, que siguieron presencialmente todas las audiencias del juicio, estuvieron presente en la sala al momento de la lectura de la sentencia, cuyos argumentos se darán a conocer más adelante.
Los acusados están detenidos desde el día del crimen y cumplen prisión preventiva desde el 14 de febrero de 2020. Desde el inicio del juicio se encuentran en la Unidad Penal 6 de Dolores, y probablemente en las próximas horas sean llevados a la Alcaidía 3 del penal bonaerense de Melchor Romero.











