La sentencia fue dictada por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal (TOCF) 3, que condenó a Wei Chen y a Jiayu He como coautores del delito de “secuestro extorsivo agravado por haberse cometido por tres o más personas”.
De acuerdo a lo informado por el sitio institucional www.fiscales.gob.ar, Wei Chen recibió una pena de trece años de prisión, mientras que Jiayu He fue condenado a quince años de cárcel.
El TOCF 3, conformado por los jueces Fernando Machado Pelloni, Andrés Fabián Basso y Javier Feliciano Ríos, también les impuso una multa económica de 90.000 pesos y el decomiso de dinero en efectivo y de un vehículo utilizado para cometer el secuestro.
En el debate oral atestiguaron múltiples ciudadanos chinos que declararon desde su país a través de la plataforma Zoom, con la actuación de un intérprete en todas las audiencias para garantizar el derecho de defensa de los ahora condenados.
En su alegato, el fiscal federal Nicolás Czizik aseguró que “tanto la prueba incorporada por lectura, como los testimonios de los quince testigos que declararon durante las audiencias, conforma un plexo probatorio diáfano en lo que concierne a cada una de las circunstancias de hecho objeto del juicio”.
“Aún con las dificultades y desafíos que planteó el caso, en torno a la lengua materna de los acusados, la víctima y los testigos, hemos arribado a conclusiones claras sobre lo ocurrido, que entendemos además resultan incontrastables”, señaló el representante del Ministerio Público Fiscal (MPF).
De acuerdo a lo ventilado en el juicio, el hecho ocurrió en la madrugada del 1° de enero del 2021, cuando tras festejar el Año Nuevo con amigos en un bar situado en Azcuénaga al 100, del barrio porteño de Balvanera, la víctima fue interceptada por un auto Honda Civic, del cual descendieron los dos condenados y un tercer hombre, mientras que un cuarto cómplice se quedó al volante.
Los hombres lo obligaron a subir al vehículo, secuencia que quedó registrada en una cámara de seguridad de la zona.
Una vez en el interior del auto, los captores amenazaron y golpearon a la víctima, a quien trasladaron a una vivienda de la calle 11 de Septiembre al 3500, del barrio de Núñez, donde lo ataron a una silla con precintos y cuerdas.
Horas después, los secuestradores se comunicaron -a través de una aplicación de mensajería instantánea- con la familia de la víctima, que reside en la República Popular de China, y le exigieron 300.000 dólares de rescate.
El cuñado del hombre cautivo le contó lo que ocurría a un amigo de éste, con quien vivía en Buenos Aires, quien realizó la denuncia policial.
A raíz de ello, tomó intervención en el hecho personal de la División Operativa Central de la Policía Federal Argentina (PFA), que realizó un seguimiento a través de las cámaras del Gobierno porteño, lo que le permitió establecer el dominio del vehículo en el que se desplazaban los captores, que estaba registrado a nombre de uno de ellos.
Luego de dos días de cautiverio, la víctima fue trasladada a otro domicilio, para luego ser devuelta a la vivienda donde estuvo las primeras horas, que fue allanada la madrugada del 8 de enero por la Policía.
Durante ese procedimiento ordenado por la Justicia, el ciudadano chino cautivo fue liberado ileso y sus captores de la misma nacionalidad detenidos, sin que llegaran a cobrar rescate.
En su declaración, la víctima identificó a dos de los secuestradores, quienes eran conocidos de su cuñado, al tiempo que manifestó reconocer el lugar de cautiverio, ya que había ido a tomar el té en 2018.
También sostuvo que mientras estuvo cautivo sus secuestradores lo obligaron a firmar un compromiso de pago -en idioma chino- por la suma de 270.000 dólares y con fecha de 2019.











