Ayer, una multitud de todo el país y de países limítrofes comenzaron a llegar al predio y a recorrer los más de 200 stands de los dos pabellones, uno exclusivo de cannabis medicinal y otro de cultivo, uso e industria.
Entre las principales atracciones se destacan el taller de cocina a base de cannabis, el lanzamiento de helados hechos con sabor a cannabis; y la compra y venta de semillas y plantines (de las variedades habilitadas) por primera vez, para aquellos que tuvieran tramitado el Registro del Programa de Cannabis (Reprocann).
«Las semillas de cannabis, uno de los productos más demandados por las personas que cultivan, fueron recientemente reguladas por el Inase, que creó un registro donde inscribir las variedades para su comercialización a nivel nacional. Por eso, desde este año las personas que asistan a la Expo van a poder comprar semillas de cannabis», detallaron los organizadores del evento.
Hoy está habilitado que los criaderos desarrollen e inscriban en el Registro Nacional Cultivares del Inase variedades de cannabis, semillas, plantines o esquejes, dijo a Télam el representante del Inase, Guillermo Correa Tedesco.
También están habilitados los productos vinculados a proyectos de cannabis medicinal aprobados por el Ministerio de Salud, que pueden producir derivados, como flores y semillas.
Una variedad, según el Inase, tiene que cumplir tres condiciones, ser: «estable, homogénea y original», algo que evalúa el Inase.
Por otra parte, el cannabis de comercialización, los comerciantes expendedores (locales a la calle) también pueden inscribirse como operadores de cannabis, para comprar a los dos anteriores y vender al público que tenga la identificación de Reprocann, concluyó Correa Tedesco.
Geneticas Arkham, un grow shop del barrio porteño de Nuñez presente en un stand del evento inauguró hoy por primera vez la venta de una variedad de planta habilitada por el Inase y, su representate, Lucia De souza Madeira, dijo a Télam que «esta planta -especie cañamo cannabis sativa Polaris- se caracteriza por ser de muy fácil cultivo y de rápida floración -55 días-, y no tiene olor muy fuerte, es decir, es muy discreta para cultivos de interior».
La planta Polaris ronda entre $ 4000 y $ 8000, dependiendo el tamaño.
«La gente está impactada, yo tampoco puedo creerlo, por primera vez tenemos plantas legales», concluyó De Souza Madeira.
Entre los stand, los visitantes encontraron gran diversidad de productos para el uso de cannabis, vaporizadores, insumos para el cultivo, nuevas tecnologías de iluminación, riego y manejo de clima para cultivos hogareños e industriales, dispositivos para analizar la composición de cogollos y aceites, y maquinaria industrial para distintos procesos, entre otros.
«Tengo Reprocann, consumo aceite de cannabis que produce mi marido, lo tomo solo de noche para dormir», contó a Télam Clara Jesús Díaz (52) de Morón, que fue junto a su hijo de 24 años y su marido a la Expo.
Mientras ella paseaba, su marido participaba de conferencias para instruirse sobre la temática. Clara inició una terapia controlada por un médico a partir de la sugerencia de sus hijos, y hoy, se siente «mucho mejor».
Otra de las novedades de la primera fecha fue el lanzamiento de los primeros helados cannábicos a cargo de Cannacream, que sin canabinoides ni nada vinculado a los elementos psicoactivos ni medicinales, mantienen el aroma y sabor gracias a la inclusión en su preparación de diversos terpenos extraídos de las diversas variedades de plantas.
Los terpenos forman parte de los aceites esenciales de la mayoría de plantas, frutas o frutos como el limón, el pino, o la lavanda; y son los responsables de la parte aromática de las plantas. Es decir, de otorgarles el aroma y sabor que tienen, definieron en el lugar.
«El terpeno -extraido por Cali Terpenes- se incluye en la crema del helado artesanal de forma líquida por goteo, que varía la cantidad según el sabor y el terpeno que se esté utilizando. Lo que más nos pidieron hoy fue dulce de leche y las dos americanas que tienen color violeta y verde, donde se lucen más los sabores del terpeno», dijo a Télam Fernando Diez, de Cannacream.
En la fila para probar el helado, estaba Pablo Patricio Goyeneche (38) junto a un amigo, quienes viajaron desde Boulogne para visitar la Expo.
«Vi el helado y el aroma a terpenos, y me encantó la combinación. Está buenísimo, tiene aroma frutado, un aroma poco común en una crema americana. Alimenta los sentidos», dijo a Télam luego de probarlo.
A media tarde, Ricardo Arenas Moll dictó un Taller de Cocina a base de cannabis en el escenario central que congregó a cientos de personas, y contó a Télam que se dedica a esto hace siete años cuando cuando, a partir de un cáncer terminal de su padre, comenzó a plantar cannabis, y al haber crecido en una familia gastronómica combinó las dos pasiones.
La cocina cannábica está divida entre los comestibles en estado ácido y en estado activo, explicó el especialista.
Entre los principales tips de Arenas Moll mencionó la importancia de la dosificación.
«La dosificación que yo recomiendo para arrancar es de 0,33 gramos de cannabis por persona, es decir 1 gramo cada tres personas para hacer una manteca y poder cocinar», explicó.
Además, mencionó que el cannabis para que esté en estado activo hay de «descarboxidarlo», un método por el cual se calienta, antes de cocinarlo, se lo lleva al horno por 40 minutos entre 110 y 120 grados, y ahí se produce un proceso químico por el que el cannabinoide que estaba en estado ácido en el cogollo pasa a ser THC en su estado psico activo.
Arenas Moll realiza la versión cannábica de chocolatería, bombonería y recrea golosinas como la bananita Dolca, o la Tita.
«No hay límites en las cocina de cannabis, se puede cocinar de todo, y los comestibles son beneficiosos porque son una alternativa al consumo sin obligar a fumar. Tiene muchas bondades», aseveró el cocinero cannábico.











