En el marco del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, se difundieron los datos preliminares del «Estudio de trayectorias de investigadores e investigadoras (1985-2020)», que analiza el desarrollo de las carreras de los investigadores y la brecha de género.
A partir del análisis se intenta desentrañar, entre otras cuestiones, algunos de los factores que intervienen en el desarrollo desigual de la carrera.
«Los primeros hallazgos tienen correlación con estudios realizados a nivel internacional sobre la carrera académica, en los que se ve que -en líneas generales- las mujeres también avanzan más lento que los hombres», explicó Cynthia Jeppesen, líder del estudio difundido hoy por el Conicet.
Sin embargo, Graciela Riquelme, asesora científica del estudio, aclaró que estos resultados «deben interpretarse con cuidado» ya que existen estilos de carreras por género de «ritmos peculiares».
«Las duraciones deberían estudiarse en función de la relación entre las entradas, las permanencias en categorías con la producción científica de las y los investigadores, es decir hay que comprender que pese a ritmos más lentos pueden existir logros en publicaciones, documentos originales, innovaciones, transferencias e intervenciones en la realidad social y productiva», afirmó.
A su vez, el estudio vislumbra que el área de las Ciencias Biológicas y de la Salud es de las más feminizadas, «en el sentido de que está compuesta por más mujeres que varones, y además es una de las áreas que más tempranamente se feminizó: es el área que mayor desbalance presenta a favor de las mujeres», detalló Jeppesen.
Y agregó que «Ciencias Sociales y Humanidades también es un gran área históricamente feminizada. Incluso Ciencias Agrarias, de Materiales y de Ingeniería, que no era feminizada, en los últimos años, probablemente gracias a la apertura hacia otros campos como la biodiversidad o los recursos naturales, se feminizó».
En cuanto al área de las Ciencias Exactas y Naturales, aún no fueron alcanzadas por el proceso de feminización y «siguen siendo predominantemente masculinas».
También se advirtió que en 1985 el número de investigadores superaba al de investigadoras, pero que «para el año 2010 la cifra se empareja y, de allí en adelante, crece más la cantidad de investigadoras que la de investigadores» dijo Riquelme, y agregó que «en todos los períodos la tasa de crecimiento de varones es inferior».
Por último, Riquelme explicó que este tipo de estudios «sienta las bases para lograr un sistema de información sobre la dotación y trayectorias en términos cuantitativos y cualitativos» presentes en el organismo.











