Un nuevo documento incorporado a la causa federal contra Konstantin Rudnev, imputado por presunta trata de personas en Bariloche, aportó precisiones sobre su estado de salud durante el cumplimiento de la detención domiciliaria.
Según pudo averiguar la Agencia Noticias Argentinas, se trata de un informe de seguimiento de la medida de coerción, remitido el 27 de agosto de 2026 a la Oficina Judicial de San Carlos de Bariloche.
El escrito indica que el motivo de la intervención fue la «supervisión de detención domiciliaria» y deja constancia de una entrevista realizada por videollamada.
Según ese registro, Rudnev permanece en el domicilio fijado judicialmente y continúa viviendo junto a su pareja, Tamara Rudneva, quien colaboró con la traducción durante la comunicación.
El eje central del relevamiento es su estado de salud.
El informe consigna que Rudnev «se encuentra con controles posquirúrgicos, con un médico en el domicilio», y agrega que su esposa comunicó que en ese momento presentaba un dolor estomacal, posiblemente de origen viral.
Durante la entrevista, según el mismo documento, el imputado se encontraba recostado en una cama junto a Tamara.
A eso se suma otro dato sobre su condición física: Rudnev manifestó tener dificultades para caminar a raíz de un problema de cadera.
La descripción se incorpora así a los antecedentes médicos que vienen ordenando la discusión judicial sobre las condiciones en las que debe continuar la medida de coerción.
Tras conocerse el documento, su esposa volvió a reclamar que la situación sanitaria de su marido sea tratada como un elemento central del expediente.
«Konstantin está gravemente enfermo, presenta numerosas patologías y necesita supervisión médica y asistencia permanente. A pesar de ello, la Fiscalía continúa intentando conseguir que vuelva a prisión», sostuvo.
La mujer apuntó en particular contra uno de los argumentos con los que la acusación sostiene la necesidad de una medida más restrictiva: el eventual peligro de fuga.
«Konstantin cumple rigurosamente todas las condiciones del arresto domiciliario. Permanece en su domicilio y no incumple ninguna de las condiciones establecidas», afirmó, y planteó que la conducta observada en los últimos meses debe pesar frente a las hipótesis de la Fiscalía.
Para Rudneva, «el riesgo de fuga invocado por la Fiscalía no se ha confirmado en los hechos durante todos estos meses».
La familia cuestiona también el otro riesgo procesal que menciona la acusación: la posibilidad de que el imputado influya sobre la mujer identificada como presunta víctima o entorpezca la investigación.
«Durante todo el período que Konstantin permaneció bajo arresto domiciliario no se registró ningún intento de influir sobre la presunta víctima ni de obstaculizar de ninguna manera la investigación», señaló su esposa.
Rudneva vinculó ese punto con las declaraciones públicas y judiciales de la propia mujer señalada como víctima en el expediente, quien negó conocer personalmente a Rudnev y rechazó esa condición.
«Resulta difícil comprender que se invoque la posibilidad de influir sobre una persona que cuestiona ser víctima», remarcó.
Elena Makarova, la joven rusa identificada como presunta víctima en la causa, en declaraciones recientes publicadas por la Agencia Noticias Argentinas arremetió contra la Fiscalía de Bariloche al remarcar que ignora su testimonio.
En un artículo firmado por ella misma en el medio internacional «Bitter Winter», Makarova sostuvo que nunca integró ningún grupo vinculado al imputado y que jamás mantuvo contacto con él: «Antes de viajar a Argentina no tenía ningún interés especial en la espiritualidad, el esoterismo ni nada por el estilo. Nunca había oído hablar de Konstantin Rudnev».
En ese texto, Makarova explicó que viajó a la Argentina embarazada y sin apoyo del padre de su hijo, en busca de «un lugar seguro para dar a luz», y recordó que «más de 10.000 mujeres rusas embarazadas viajaron a Argentina para dar a luz en un solo año».
Denunció además que, tras el parto en Bariloche, fue sometida a una presión judicial sostenida para declararse víctima: «Desde el primer momento fui sometida a una presión extremadamente fuerte y constante para que dijera que era una víctima. Me amenazaron con quitarme a mi hijo».
«Me llaman víctima en la causa argentina, pero no soy víctima de nadie, salvo de los fiscales argentinos», planteó Makarova en el cierre de ese artículo, en el que también rechazó que su negativa se explique por un «lavado de cerebro» o un «control coercitivo» ejercido por el imputado.
«Exijo respeto por mi identidad y mi autonomía como mujer libre. Exijo que me dejen en paz para cuidar a mi hijo», precisó.
En paralelo, el entorno de Rudnev volvió a discutir otro de los ejes de la hipótesis acusatoria: su caracterización como líder de una organización criminal.
Rudneva afirmó que especialistas internacionales revisaron sus antecedentes y la información que circuló sobre él desde su condena en Rusia.
«Investigadores internacionales realizaron un amplio estudio de los materiales relacionados con Konstantin y cuestionaron la caracterización que durante años se construyó sobre él», señaló.
Asimismo, se refirió, en concreto, a estudios difundidos en ámbitos vinculados al CESNUR y a otros trabajos académicos sobre la historia de Rudnev y la denominada «Ashram Shambhala».
Para esos autores, buena parte de la narrativa internacional sobre el imputado se originó en publicaciones rusas que luego se reprodujeron en distintos países.
Rudneva cuestionó que el proceso tiene muchas hipótesis de acusaciones, pero ninguna prueba.
«Pedimos que las acusaciones sean analizadas sobre la base de pruebas concretas y no de información que haya sido repetida durante años sin una comprobación independiente», expresó.
Para la defensa y el entorno del imputado, el valor del nuevo informe reside en que constituye un registro oficial y reciente de las condiciones en las que Rudnev atraviesa la detención domiciliaria.
El documento deja asentados los controles médicos posquirúrgicos en el domicilio y las dificultades para caminar que él mismo refirió.
Sobre esa base, el planteo del entorno de Rudnev confronta los tres argumentos centrales de la Fiscalía con lo ocurrido en los hechos durante los meses de arresto domiciliario: el riesgo de fuga no se corresponde con meses de cumplimiento riguroso de la medida, durante los cuales Rudnev permaneció en el domicilio fijado judicialmente sin un solo intento de fuga ni una violación del régimen; tampoco se registró intento alguno de influir sobre la presunta víctima ni de entorpecer la investigación; y su caracterización como líder de una organización criminal es, para el entorno del ruso, una construcción seriamente cuestionada por investigadores internacionales y organizaciones de derechos humanos.
Rudneva resumió la posición de la defensa en una pregunta: «Si durante todos estos meses no intentó fugarse, no incumplió el arresto domiciliario, no intentó influir sobre nadie y continúa necesitando atención médica, ¿cuál es el fundamento real para pretender que vuelva a prisión?».











