El directorio ejecutivo del FMI discutió ayer los recargos que cobra de la mayoría de los países de ingresos medios y bajos sobre los préstamos más grandes, si bien, según trascendió -aún no se comunicó oficialmente el resultado del encuentro-, no hubo consenso en avanzar hacia la reducción o eliminación de los mismos.
La Argentina, Pakistán y otros buscan que el FMI elimine, o al menos lo haga temporalmente, los recargos, que el FMI estima que costarán a los prestatarios afectados US$ 4 mil millones, además de los pagos de intereses y tarifas desde el comienzo de la pandemia de Covid-19 hasta el final de 2022.
En tanto, Estados Unidos, Alemania, Suiza y otras economías avanzadas se oponen a un cambio, argumentando que el Fondo no debería cambiar su modelo de financiación en un momento en que la economía mundial se enfrenta a importantes obstáculos.
Un portavoz del FMI dijo a medios internacionales que la junta discutió posibles cambios a la política durante su revisión regular de los saldos preventivos del prestamista global, pero no logró llegar a un consenso sobre la revisión de la política.
En este contexto, diversas ONG, unas 350 en total, volvieron con la consigna «stop IMF surcharges» e instaron la FMI a responder una carta fechada de agosto de este año, en donde Naciones Unidas invita al organismo a que «aclare el impacto de la política de sobrecargos en los derechos humanos», según la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ).











