En un comunicado conjunto, las empresas aclararon que «la primera vacuna a transferir tecnológicamente será la de Covid-19, cuyo nombre comercial es Convidecia®».
«Este convenio potenciará el desarrollo de conocimiento científico argentino, creará 120 puestos de trabajo directos y fortalecerá el sistema sanitario» del país, añadieron, además de destacar que «permitirá sustituir importaciones y posicionará al país como referente de vacunas para América Latina».
Juan Manuel Artola, CEO de Richmond, remarcó que la empresa está «en busca de nuevos desarrollos», por lo que explora «acuerdos y asociaciones con compañías de todo el mundo».
«Ahora, las plataformas tecnológicas que incorporaremos derivarán en la producción de vacunas para tratar diversas patologías, en una primera instancia, comenzaremos con la producción de la vacuna contra Covid-19 de CanSinoBIO», agregó.
Por su parte, Xuefeng Yu, presidente y director ejecutivo de CanSinoBIO, indicó que luego de comenzar con la producción local de la vacuna contra el Covid-19, las compañías tienen el objetivo de «seguir adelante con una amplia cartera de productos en desarrollo y lograr un compromiso a largo plazo».
«Con este acuerdo de transferencia, incorporaremos –en varias etapas- tecnologías tales como adenovirus, proteínas recombinantes, ARN mensajero, entre otras», añadió Elvira Zini, directora de Asuntos Científicos del laboratorio.
Richmond y CanSinoBIO señalaron que la vacuna «fue aprobada por la Organización Mundial de la Salud», y que su eficacia «fue evaluada en estudios realizados en distintos países, entre los cuales se encuentra Argentina», así como que «los resultados del estudio principal fueron publicados en la prestigiosa revista The Lancet».











