No obstante, en la medición desestacionalizada el Índice de Producción Industrial (IPI) de agosto marcó un leve retroceso de 0,2% respecto al mes anterior.
La mejora interanual se sustentó en el buen desempeño de la industria automotriz, la siderurgia, la metalmecánica y la producción de minerales de metálicos para la elaboración de insumos de la construcción.
Asimismo, en los primeros ocho meses del año y en comparación con el mismo periodo de 2020, el bloque automotriz lidera el crecimiento industrial con una mejora acumulada de 99,2%.
Seguidamente, y por encima del promedio de la industria en general, se ubicaron el sector de minerales no metálicos con una mejora del 39,3%, la producción metalmecánica (+37,1%) y la siderúrgica (+36,3%).
En tanto, con aumentos por debajo del promedio general se encontraron los despachos de cigarrillos (+17,1%), la producción de insumos químicos y plásticos (+14,0%), la refinación de petróleo (+11,1%), la producción de alimentos y bebidas (+5,3%) y la de papel y celulosa (3,4%).
Desde la perspectiva de los tipos de bienes el repunte de la actividad continúa siendo liderada por la producción los bienes de capital que acumulan una mejora de 59,2% interanual en los primeros ocho meses; seguida por la producción de bienes de consumo durable con un crecimiento acumulado de 46,5%.
Por su parte, los bienes de uso intermedio acumulan una mejora de 19% y los bienes de consumo no durable rezagan en su recuperación acumulando un avance de 6.7% en comparación interanual.
A la hora de interpretar los datos, FIEL postuló que «la industria continúa mostrando mejoras en la comparación interanual, mientras que respecto a meses previos se observa una mayor inestabilidad. El nivel de actividad alcanzó en los últimos meses registros de 2017».
Asimismo, la Fundación sostuvo que «en perspectiva, las medidas a implementar por parte del gobierno ‐paliativas del retroceso de los ingresos reales de la población‐, tendrán un impacto sobre el consumo y producción de no durables ‐alimentos, bebidas y textiles‐, que se demorará en el tiempo».
Además, «la producción de bienes durables podría recibir algún impulso adicional a partir de su rol de reserva de valor frente al deterioro del peso. La demanda de bienes de capital continuará sosteniéndose a la par del atraso y la ampliación de la brecha de cambio».
Y concluyó FIEL que «no pueden descartarse mayores restricciones que las ya vigentes al acceso a divisas, lo que podría obstaculizar la dinámica de la recuperación».











