Irse a vivir solo resulta, cada vez más, un sueño difícil de concretar para muchos jóvenes. Debido a la creciente inflación, la pérdida de poder adquisitivo y el aumento de los precios de los alquileres, hoy independizarse cuesta el doble que hace un año y medio.
Según relevó El Cronista, para el solo hecho de ingresar a un departamento en la Ciudad de Buenos Aires, se necesita, como mínimo, $ 215.000, cuando en noviembre de 2019 se precisaba $ 105.500. La suma incluye el monto de un mes de alquiler, el depósito, el seguro de garantía, las expensas, las tarifas de los servicios y un mobiliario básico.
El alquiler de un monoambiente en Capital Federal sale, en promedio, $ 26.000, una cifra que el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) (de $ 24.408) no alcanza a cubrir. Los datos se desprenden de un relevamiento del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO).
El SMVM actual no alcanza para pagar el alquiler, mucho menos para cubrir otros gastos como las expensas, con un valor, en promedio, del 20% del costo del alquiler. Para que resulte suficiente, el SMVM debería incrementarse un 11%», precisa el informe.
«Si bien puede haber problemas para obtener garantías o pagar las comisiones, el costo del alquiler es la primera, y en muchos casos la mayor, barrera de ingreso. Los altos precios impiden a gran parte de la población alquilar siquiera un monoambiente medio, empujándolos hacia zonas con infraestructura y servicios de menor calidad», amplía.
Si se trata de un departamento de dos ambientes o tres ambientes en Capital Federal, el presupuesto requerido es mayor. Una propiedad de dos ambientes, de 50 metros cuadrados, cuesta alrededor de $ 37.575 al mes, mientras que una unidad de tres ambientes, de 70 metros cuadrados, tiene un valor de $ 52.152 mensuales, de acuerdo a un estudio del sitio de clasificados Zonaprop, basado en el Index de Buenos Aires.
En mayo, el incremento de los alquileres fue del 3,9% en comparación al mes anterior. En lo que va del año, registraron un alza del 22,5% y, en 12 meses, acumularon una suba de más del 71%. La explicación: la caída de la oferta, como consecuencia de la Ley de Alquileres y el el DNU que congeló por un año los contratos locativos.











