«El proceso sorprende y preocupa. Especialmente porque el gobierno viene desplegando una amplia batería de acciones tendientes a reducir la inflación. El ritmo de devaluación y de actualización de las tarifas de los servicios públicos va por debajo del aumento de los precios. Se logró que la mayoría de las paritarias se alinearan con la meta oficial de 30% de inflación. Si bien el déficit fiscal es muy alto, se moderó respecto al año pasado y se viene aplicando una política monetaria conservadora. La mayor parte del déficit se financió con deuda y el Banco Central llevó al extremo la absorción monetaria con Pases y Leliqs», planteó Idesa.
Según el Ministerio de Economía en los últimos 3 años se observan que:
- En el 2018 la inflación fue de 3,3% promedio mensual y los salarios crecieron a razón del 2,7% mensual.
- En el 2019 la inflación fue de 3,7% mensual y los salarios crecieron a razón de 3,0% mensual.
- En el 2020 la inflación fue de 2,6% mensual y los salarios crecieron a razón de 2,4% mensual.
Estos datos muestran que, más allá de la pandemia, la Argentina transita un nuevo ciclo de estancamiento con alta inflación y un impacto muy negativo en el salario real. La caída en el salario real de los trabajadores formales desde que se inició la crisis en el 2018 es del 15%. El resto de las remuneraciones, como las jubilaciones y los salarios informales, siguen la misma tendencia.











