Por Leonardo Nieva
Se celebró en Doha. Se festejó en Buenos Aires. Y se gritó en Blangadesh. Argentina jugó un partido impecable y clasificó a los octavos de final de la Copa del Mundo, después de vencer a Polonia por 2 a 0.
La felicidad fue tan grande que veinte minutos después de la finalización del partido los hinchas seguían cantando y revoleando camisetas en el estadio de los 974 containers. «Muchachos, ahora nos venimos a ilusionar…», celebraba una multitud que contagió a los jugadores durante los 90 minutos.
No era para menos. Después de unos días sacando cuentas y mirando de reojo a Francia imaginando un posible cruce en octavos, Argentina espantó los fantasmas a puro fútbol.

De la mano de Messi. Pero también con la entrega y la seguridad en el fondo de Nicolás Otamendi, las subidas del Huevo Acuña y la simplicidad en el juego de Enzo Fernández, el equipo de Scaloni superó a Polonia en todas sus líneas.
Lewandowski, sin dudas uno de los mejores delanteros del mundo, se pareció más al «Tanque» Silva que al goleador del Barcelona. Zieliński, figura del Napoli, también estuvo desconocido.
Solo el arquero de la Juventus, Wojciech Szczesny, dejó en claro que está en un nivel supremo. Sacó todo. Le atajó un penal a Lionel Messi en el primer tiempo, y todas las pelotas que llegaron al arco. Pero en el primer minuto del ST no pudo llegar a un tiro mordido de Alexis Mac Allister que terminó abriendo el marcador y relajando a los 45 millones de argentinos.
Polonia no reaccionó nunca. No había sentido el efecto anímico de un penal atajado. Y no sintió la obligación de salir a buscar un gol que le diera el pasaporte a la siguiente etapa.
El segundo tiempo fue un monólogo de Argentina, que no se quedó con la ventaja mínima sino que siguió insistiendo para no sufrir ni pensar en el otro resultado. El 2 a 0 llegó de la mano de Julián Alvarez, que definió con clase a un palo del arquero.
Por suerte no se sufrió como en el PT. Lo que siguió fue un trámite. Argentina lo definió muchos minutos antes y el resultado solo importaba para México (que esperaba una goleada para clasificar) y para los miles de argentinos que juegan los prodes domésticos.
Lo importante (o Loqueimporta.com) es que Argentina clasificó dejando una buena imagen. Solo tuvo cinco minutos fatales con Arabia Saudita y un primer tiempo con mucho nerviosismo frente a México. Ahora viene lo más lindo. La definición mano a mano con los mejores buscando un lugar en la historia. Se viene Australia. Y crece el sueño.











