¿A quién no le subió la presión cuando «Dibu» Martínez tapó ese mano a mano en el último segundo? ¡Qué manera de sufrir, viejo! Argentina tenía todo para cerrar un partido sin complicaciones, pero una carambola revivió a los australianos y el final se hizo cada vez más largo.
Los siete minutos adicionales parecieron cuarenta. Argentina lo podría haber liquidado mucho antes, pero Lautaro Martínez -que ingresó en lugar de Julián Alvarez– no está fino y las desperdició todas. Por suerte, el árbitro pitó el final cuando el arquero se quedó con la última pelota y la Selección venció 2-1 a Australia y se metió en los cuartos de final del Mundial.
Argentina está entre los ocho mejores del mundo. Una victoria más lo llevará directamente a la última semana de torneo. El equipo está bien. Lo demostró una vez más.
Sin Angel Di María desde el arranque el equipo albiceleste supo arreglarse bien para complicar a Australia, a pesar de un comienzo con poco fútbol por el juego que planteó el rival de presionar en toda la cancha y esperar ordenado en el fondo.
Lionel Messi contenido por la marca prácticamaente no generaba nada, pero el genio siempre aparece en el peor momento. Con un zapatazo clavó el 1-0 y el partido cambió radicalmente.
Desde entonces todo fue mucho más sencillo. Aparecieron los espacios y en el segundo tiempo, un error del arquero australiano, derivó en el 2-0. Julián Alvarez le robó la pelota al arquero con ayuda de Rodrigo De Paul, y amplió el marcador.
Cuando faltaban más de quince minutos un disparo desde afuera que rebota en la cabeza de Enzo Fernández le dio una vida a Australia. Argentina sintió el golpe en los primeros minutos, pero estuvo más cerca de ampliar la ventaja que de terminar en el alargue.
El final llegó con sufrimiento pero finalmente ganó el que tenía ganar. Argentina está en cuartos de final. El viernes jugará con Países Bajos, en una final anticipada.











