El periodista Fabián Doman renunció a la presidencia de Independiente a seis meses de haber ganado las elecciones, en una decisión tan inesperada como polémica que deja abierta la sospecha sobre una nueva jugada sucia del PRO.
Doman comunicó su decisión en una carta que difundió en sus redes sociales. Entre otras cosas, señaló que el club vive tiempos difíciles. «Los peores de su historia», según su entender.
«La crisis económica, deportiva y judicial del club no tiene antecedentes. Ya sabemos de donde viene», dijo acerca de la gestión anterior de Hugo Moyano.
«En estos seis meses de gestión hemos logrado muchos aciertos, pero también cometido errores. Logramos el objetivo que parecía imposible: sacar a Hugo Moyano y a Yoyo Maldonado del club», explicó a los socios.
El periodista contó también que la crisis era más grande de lo que pensaban. «Es evidente que no se han encontrado las herramientas para ayudar a Independiente», señaló.

Por último, tuvo palabras de agradecimiento para Cristian Ritondo, actual precandidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires, y a los simpatizantes del club. «Mi agradecimiento para Cristian Ritondo, quien siempre me apoyó en todo», indicó.
Al hincha le dijo: «El que va a la cancha, el que se asoció, el que se abonó, el que hoy la está pasando mal como yo, a ese hincha le pido disculpas, porque sé que creyeron en mi y que muchos lo siguen haciendo. A ellos gracias».
En octubre del año pasado Doman arrasó en las elecciones a presidente con 72 por ciento de los votos. Lo hizo por la Lista Unidad Independiente, acompañado del intendente de Lanús, Néstor Grindetti, y el periodista Juan Marconi, como vicepresidentes primero y segundo, respectivamente.
Desde que se presentó contó todo el apoyo del arco político del PRO en el Conurbano bonaerense, porque detrás de su figura no solo se sumó Grindetti sino también Cristian Ritondo.
Con la salida de Doman, queda claro que no había un proyecto independiente y apolítico: el verdadero objetivo del espacio era sacar del juego a la familia Moyano. Con esa misión cumplida, todo lo demás pasó a ser secundario.











